Artefactos y cambios post mortem

 

Artefactos

Los artefactos son alteraciones inducidas en los tejidos por diferentes factores. Representan cambios artificiales producidos por manipulación inadecuada de tejidos y órganos, uso de líquidos inapropiados para el humedecimiento y la fijación de los tejidos o la aplicación de métodos inadecuados de occisión, entre otros factores. Sólo el patólogo experimentado puede reconocer estas alteraciones, sin embargo, algunos artefactos pueden simular verdaderas lesiones. Una necropsia apropiadamente conducida reduce el número de artefactos y por lo tanto favorece una correcta evaluación microscópica de las lesiones tisulares.

La manipulación incorrecta de los tejidos durante la necropsia produce uno de los tipos más comunes de artefactos. Por ejemplo, la compresión por una simple presión digital o por un instrumento, es una de las maneras en que los tejidos frescos pueden ser dañados. Por otro lado es conveniente evitar el contacto directo con el órgano a muestrear. Para ello, siempre que sea posible, se asirá el tejido circundante con el instrumento adecuado. Es importante la elección y el uso correcto del instrumental, aplicándolo a sus funciones específicas para no aplastar, desgarrar o pinchar los tejidos. 

El desequilibrio osmótico provoca artefactos que pueden  evitarse usando solución salina isotónica en vez de agua para mantener la humedad de los tejidos.

Los artefactos ocasionados por una fijación incorrecta de los tejidos pueden ser producto del uso de líquidos inadecuados, mal preparados o vencidos, o de una desproporción entre el tamaño de la muestra y el volumen del fijador.

El método de occisión utilizado deberá informarse oportunamente al patólogo, a efectos de evitar confusiones en el diagnóstico, dado que puede ser un factor generador de artefactos. Por ejemplo, la muerte producida por un golpe en la cabeza provoca hemorragia intracraneal y trauma cerebral.  

 

Cambios postmortem

Post-mortem changes, note appearance of gills from Atlantic salmon

Evidentes y avanzados cambios post mortem en un salmón del Atlántico.

Inmediatamente después de la muerte del pez  comienzan los cambios postmortem, que se harán evidentes durante los exámenes macro y microscópicos. Se requiere gran experiencia para diferenciar estos cambios de las lesiones antemortem y evitar interpretaciones erróneas.

El tiempo transcurrido después de la muerte es de fundamental importancia en la aparición de estos cambios. Existe una gama de cambios postmortem que pueden presentarse en cada tejido u órgano. La rapidez con que ocurren varía con la temperatura ambiente, el estado de condición del cuerpo en relación a la cantidad de grasa, la presencia de bacterias en los tejidos y la causa de muerte.  Algunos tejidos se alteran rápidamente después de la muerte y deben ser fijados de inmediato. Un adecuado conocimiento de la patología y de los fenómenos postmortem permite establecer el tiempo transcurrido desde la muerte, si éste no fuera conocido.

Inmediatamente después de la muerte, en los tejidos ocurren una serie de procesos: rigor mortis, livor mortis, autólisis y putrefacción. A partir de éstos se generan una serie de alteraciones, muchas de las cuales son visibles macroscópicamente.

El rigor mortis o endurecimiento de la musculatura esqueletaria después de la muerte se relaciona con la contracción de las fibras musculares debido a la disminución del ATP en las células. Este último puede ser resintetizado desde el glicógeno y así retardar el rigor mortis en animales bien alimentados y con alto contenido de glicógeno en músculo; por eso los animales mal nutridos pueden desarrollar rigor mortis más rápidamente. El rigor mortis desaparece paulatinamente a medida que progresan otros fenómenos.

El livor mortis es el asentamiento gravitacional de la sangre. Es más evidente en las branquias y en la piel como una coloración roja oscura.

La autólisis o autodigestión se produce por acción de las enzimas líticas que son liberadas al citoplasma de las células después de su muerte. Hay mucha variación en el contenido de enzimas líticas entre los diferentes tejidos, lo que resulta en distintos grados de autólisis. Por ejemplo, tejidos u órganos como branquias, hígado, riñón y  epitelio del tubo digestivo, presentan cambios autolíticos relativamente rápidos,  mientras que los tejidos musculares los presentan más lentamente. Una autólisis avanzada provoca cambios reconocibles tales como mal olor, ablandamiento y decoloración, favoreciendo una proliferación de bacterias en los tejidos, particularmente en y desde el intestino.

La putrefacción o fermentación es la descomposición de la materia orgánica producida por la flora bacteriana normal presente en algunos órganos como el tubo digestivo y por las bacterias que invaden el cadáver.

La descomposición postmortem (autólisis y putrefacción) involucra cambios de coloración, ablandamiento, distensión y desplazamiento de tejidos. A medida que avanza este fenómeno disminuye el rigor mortis. El ablandamiento alcanza su nivel máximo con la licuefacción, fenómeno que se aprecia fácilmente en riñón y encéfalo.

La distensión es un tipo de hinchazón debida principalmente a la fermentación bacteriana con la producción de gases en el tracto digestivo. La acumulación de gas puede ser tan severa que provoque torsiones, rompa parte del tracto o presione y desplace otros órganos o tejidos adyacentes, provocando áreas pálidas.

Los cambios de coloración pueden ser de distinto tipo y en peces es común observarlos en  branquias, hígado, tubo digestivo y corazón. Cuando se produce la ruptura de la molécula de hemoglobina, sumada a la acción del sulfuro de hidrógeno bacteriano sobre ella, se observan sombras o tonalidades de azul, verde o púrpura. La lisis de los eritrocitos y la difusión de la hemoglobina liberada hacia los tejidos, provocan el empalidecimiento de unos y el enrojecimiento de otros; esto último se denomina imbibición o tinción por hemoglobina. Cuando la bilis difunde desde la vesícula biliar hacia los tejidos circundantes, los tiñe de color amarillo-amarronado. Grandes áreas del hígado pueden empalidecer porque la sangre ha sido evacuada, debido a la presión ejercida por el tubo digestivo distendido por la acumulación de gases en su interior. Algunos órganos pueden presentar áreas pálidas debido a la presión, que son frecuentemente mal interpretadas como áreas de necrosis.

Cuando se requiere fijar la muestra el intervalo desde la muerte debe ser mínimo. Esto no siempre es factible, como en el caso de muertes espontáneas. La refrigeración retarda y reduce la autólisis. La congelación no se recomienda si se pretenden realizar exámenes microscópicos porque los cristales de hielo provocan la ruptura de la arquitectura celular y tisular.