Anatomía en teleósteos

Sistema tegumentario

 

Sistema tegumentario

La piel o tegumento recubre todo el pez, incluyendo las aletas y constituye la superficie de contacto entre éste y el agua. Es una cubierta que provee tanto comunicación con el ambiente como protección contra agentes externos adversos o daños mecánicos y tiene una alta capacidad de cicatrización y regeneración. En la piel se cumplen importantes procesos inmunológicos, osmo-regulatorios, excretores, respiratorios y de recepción de estímulos, que le permiten al pez ajustarse a los cambios del medio ambiente y contribuyen a mantener su homeostasis.

Fig 1 Skin layers

FIGURA 1

La piel se compone de dos capas, la epidermis y la dermis, esta última contiene las escamas (Fig. 1). La epidermis es una fina capa superficial cuyo grosor varía dependiendo de factores como localización, edad, sexo, grado de maduración, época del año y especie de pez y de las adaptaciones al medio ambiente. Se compone de una capa externa cuyas células forman un epitelio estratificado y de una capa más profunda compuesta de células indiferenciadas, denominada capa basal generatriz; por debajo de esta última se sitúa una membrana basal acelular que separa la epidermis de la dermis. La capa generatriz es la que origina las células epiteliales que se desplazan hacia la superficie, reemplazando a las células que se desprenden de la capa superficial. En algunos teleósteos pueden existir en la epidermis estructuras queratinizadas, por ejemplo tubérculos, en determinados sectores del cuerpo, pero en general no hay queratinización dado que los peces no necesitan protegerse contra la desecación. Entre los diferentes tipos de células que se encuentran en la epidermis están las mucosas, distribuidas por todo el cuerpo. Su número varía según la localización y la especie de pez, siendo más abundantes a nivel de las aletas. Estas células segregan el mucus, compuesto fundamentalmente por mucopolisacáridos, que actúa en procesos osmoregulatorios e inmunológicos, protege contra daños mecánicos y reduce la fricción. En la epidermis también hay otros tipos de células como las quimio-sensoriales y los macrófagos. La dermis se ubica por debajo de la membrana basal y está formada por fibroblastos y fibras de tejido conectivo. Esta capa, más gruesa que la anterior, provee soporte estructural a la piel. Es rica en vasos sanguíneos y linfáticos, por lo que nutre a la piel y cumple una importante función respiratoria. Además, está atravesada por nervios que se extienden hacia la superficie para terminar en receptores sensoriales o terminaciones libres. Se reconocen el estrato esponjoso (stratum spongiosum), más externo, con cromatóforos y escamas y el estrato compacto (stratum compactum), más profundo, con una proporción mayor de fibras que ofrecen un soporte firme pero flexible. Por debajo de este último se encuentra la hipodermis, que limita con la musculatura esquelética. Es una fina capa formada por tejido laxo, muy vascularizado y con células adiposas. Las escamas se originan en bolsillos de la dermis (Fig.1) y están cubiertas por la epidermis. Son finas placas óseas con diferente grado de flexibilidad que se implantan en forma imbricada como las tejas de un techo, disposición que facilita el movimiento y el deslizamiento en el agua. En cada escama se distingue una parte anterior, que permanece dentro de la dermis, y una posterior, libre. En la escama se distinguen diferentes estructuras: los círculos, los anillos, el foco y los radios (Fig. 2).

Fig. 2 Scale parts

Las escamas de teleósteos tienen dos formas, las cicloides que tienen el margen posterior liso, y las ctenoides que presentan el margen posterior con proyecciones en forma de espina o peine y están presentes en las formas más evolucionadas de teleósteos. Actúan, además, como una fuente de calcio en épocas de ayuno prolongado. Algunos peces carecen de escamas y tienen la piel desnuda mientras que otros tienen sólo algunas escamas modificadas. Las escamas que corresponden a la línea lateral poseen perforaciones que permiten la comunicación del canal de la línea lateral con el medio acuático (Fig. 3). 

Fig 3 LL scales- chromatophores

FIGURA 3

Otros componentes importantes de la dermis son los cromatóforos, células de forma irregular, que poseen pigmentos, estructuras reflejantes o ambos en su citoplasma y que son responsables del patrón de coloración y sus cambios como respuesta a estímulos del medio ambiente o a cambios fisiológicos internos. La coloración puede ser el resultado de la absorción de la luz incidente por los pigmentos o puede ser la reflección de esa misma luz por estructuras intracelulares. En el primer fenómeno, los cromatóforos que participan son los melanóforos (negros), xantóforos (amarillos), eritróforos (rojos) y cianóforos (azules) que tienen pigmentos biogénicos en su citoplasma. Mientras que los leucóforos (blancos) e iridóforos (iridiscentes) tienen estructuras iriscentes en sus citoplasmas que facilitan la interferencia y la dispersión de la luz incidente. Finalmente, los eritro-iridóforos (violeta rojizos) se caracterizan por presentar ambos esquemas de coloración. Si bien la coloración es provocada principalmente por la presencia de cromatóforos, el color completo que exhibe el pez se debe además, a la suma de colores de todos sus tejidos y fluidos corporales y, en los peces transparentes y en las larvas, solamente al contenido del tubo digestivo.

La alta capacidad de cicatrización de la epidermis se debe a la aptitud que tienen las células epiteliales de migrar hacia las heridas, generando rápidamente una barrera mecánica que protege contra agentes patógenos y oportunistas. Además, las células epiteliales facilitan el proceso de reparación a través de su actividad fagocítica y proteolítica. En la hipodermis es común la respuesta inflamatoria frente a procesos infecciosos. Debido a los numerosos procesos que ocurren en la piel cualquier alteración puede tener efectos graves sobre la salud del pez. Los signos clínicos más comunes son aumento considerable en la producción de mucus, cambios en la coloración, presencia de úlceras, papilomas, hemorragias, granulomas, erosión y necrosis de aletas, además de la presencia de parásitos.

Fig 4  Skin pigment cells 1_web

FIGURA 4